Mezcal Alipús es la esencia líquida de Oaxaca; un viaje sensorial por el terruño y la maestría artesanal de sus palenqueros.
¿Es posible encerrar el alma de un pueblo entero dentro de una botella de cristal? Al probar el Mezcal Alipús, la respuesta parece manifestarse entre notas de tierra blanca, humo de encino y el dulzor ancestral del agave. Lo que comenzó en 1999 como un proyecto de la Destilería Los Danzantes para apoyar a productores locales, se ha convertido hoy en el referente absoluto del mezcal con identidad regional, donde cada etiqueta es una ventana abierta a una comunidad distinta de Oaxaca.
El término Alipús no fue elegido al azar; en el argot popular mexicano, hace referencia a una bebida espirituosa, a ese trago que acompaña la charla y la vida. Sin embargo, este proyecto va más allá del líquido. Se trata de una iniciativa social que busca generar economía rural y preservar los conocimientos tradicionales de los maestros mezcaleros. Alipús no es una sola receta, sino una colección de saberes familiares que se han transmitido por generaciones.
En el mundo del vino se habla mucho del terroir, pero el Mezcal Alipús lo lleva a su máxima expresión. Aunque la mayoría de sus ediciones utilizan agave Espadín (Agave angustifolia), el resultado final es radicalmente distinto en cada botella. Esto se debe a:
Explorar la gama de Alipús es recorrer la geografía oaxaqueña a través del paladar. Cada etiqueta, distinguida por el nombre de la población de origen, ofrece una experiencia única:
Para que un mezcal lleve el sello de Alipús, debe respetar rigurosamente los métodos artesanales. El proceso inicia con la jima del agave maduro, seguido de una cocción en hornos cónicos bajo tierra utilizando leña de encino. La molienda suele realizarse en tahonas (molinos de piedra tirados por caballos) o de forma manual, conservando la integridad de las fibras.
La fermentación es natural, permitiendo que las levaduras del ambiente actúen en tinas de madera de encino o pino. Finalmente, la doble destilación en alambiques de cobre garantiza un producto puro, transparente y cargado de historia. Alipús es, en última instancia, una oda al tiempo y al respeto por la tierra, donde el diseño de su etiqueta, obra del artista Joel Rendón, completa una pieza de arte líquido digna de los paladares más exigentes.
La principal diferencia radica en su enfoque de terruño y su carácter 100% artesanal. A diferencia de las marcas industriales, Alipús respeta los microclimas de cada comunidad y los métodos ancestrales de diversas familias productoras.
Cada botella indica el nombre del maestro mezcalero y la población de origen, garantizando una trazabilidad total y un perfil de sabor único que refleja la geografía específica de Oaxaca.
Para captar su complejidad, se debe servir en una copa mezcalera o vaso de boca ancha a temperatura ambiente. Es vital beberlo a besitos (pequeños sorbos) para que el paladar se adapte al grado alcohólico.
Antes de tragar, permite que el líquido recorra la boca para identificar las notas de agave cocido, humo y los matices minerales o frutales propios de su región de origen.