Mezcal Koch captura la esencia de Oaxaca en cada gota, honrando la biodiversidad del agave con un legado artesanal inigualable.
¿Qué sucede cuando el tiempo se detiene en las montañas de Oaxaca para permitir que el agave alcance su plenitud? La respuesta reside en cada botella de Mezcal Koch, un proyecto que trasciende la simple destilación para convertirse en un manifiesto de respeto hacia la biodiversidad y las manos que trabajan la tierra. Esta marca no solo ofrece un destilado, sino que narra la historia de más de 50 familias productoras que han custodiado el secreto del maguey por generaciones.
La esencia de Mezcal Koch se fundamenta en la preservación. Bajo la visión de Carlos Moreno y maestros mezcaleros como Don Adrián Bautista, la marca ha logrado integrar a comunidades de diversas regiones oaxaqueñas, promoviendo el concepto de terroir. Esto significa que cada variante refleja fielmente el clima, el suelo y la técnica específica de su lugar de origen, evitando el monocultivo y respetando los ciclos naturales de la planta.
El nombre de la marca rinde homenaje a la Agaveae Koch, vinculando su identidad con la botánica y el origen prehispánico del pulque y los destilados. Es una invitación a entender el mezcal como un ente vivo que evoluciona desde el campo hasta la copa.
La diversidad es la firma de esta casa mezcalera. Gracias a su colaboración con múltiples comunidades, ofrecen una gama de expresiones que permiten explorar el abanico organoléptico de Oaxaca:
La producción de Mezcal Koch sigue métodos que desafían la inmediatez industrial. El proceso comienza con la jima manual del agave maduro, seguido de una cocción en hornos cónicos de piedra bajo tierra. Este paso es crucial para obtener ese ahumado característico que no opaca el sabor dulce del corazón del agave.
Al degustar un Mezcal Koch, se percibe la dedicación de los maestros que cuidan cada etapa, logrando un equilibrio perfecto entre el grado alcohólico y la suavidad de las notas cítricas y minerales. Es una experiencia que invita a la reflexión y al disfrute pausado, honrando a los guardianes que mantienen viva esta tradición milenaria.
La principal distinción radica en el equipo de destilación. Mientras que el mezcal artesanal utiliza alambiques de cobre, la línea ancestral se destila en ollas de barro.
Este último método otorga al Mezcal Koch una textura más terrosa y una complejidad mineral distinta, respetando las técnicas más antiguas de las comunidades oaxaqueñas para un perfil de sabor auténtico.
El terroir define la identidad de cada lote. En Mezcal Koch, el clima, el tipo de suelo y el entorno de cada comunidad influyen directamente en las notas de cata.
Al trabajar con más de 15 comunidades, la marca asegura que cada agave exprese las características únicas de su región, ofreciendo un viaje sensorial a través de la geografía de Oaxaca.