¿Buscas el equilibrio perfecto entre humo y agave? Mezcal Montelobos redefine la tradición con su proceso artesanal y orgánico.
¿Qué sucede cuando la precisión de la ciencia se encuentra con el misticismo de la tierra oaxaqueña? El resultado es un enigma líquido que ha cautivado a los paladares más exigentes del mundo. El Mezcal Montelobos no es simplemente una bebida; es el testimonio de un viaje que comienza en las fibras del agave y culmina en una copa cargada de historia, equilibrio y una complejidad sensorial inigualable.
Fundado por el Dr. Iván Saldaña, un experto en bioquímica de las plantas de agave, este destilado nace con una misión clara: alcanzar el equilibrio perfecto. A diferencia de otras producciones, aquí la artesanía mexicana se ve respaldada por un entendimiento profundo del metabolismo vegetal, asegurando que cada nota de sabor sea una expresión auténtica de la planta y su entorno.
El nombre rinde homenaje al cerro Montelobos, una frontera natural que divide la región Zapoteca de la Mixe en Oaxaca. Este espíritu de frontera se refleja en su elaboración, donde se respetan técnicas de hace más de 500 años pero con una visión de sustentabilidad que garantiza el futuro del maguey.
La creación de este mezcal es un ritual de paciencia. El proceso sigue pasos estrictos para preservar la pureza del espíritu:
La familia Montelobos ofrece distintas expresiones, cada una con un carácter distintivo que explora diferentes facetas del agave:
Es la piedra angular de la marca. Un mezcal joven que destaca por su balance extraordinario entre el agave cocido, las notas herbáceas y un humo delicado. Es ideal tanto para disfrutarse solo como para la coctelería de autor.
Elaborado en Puebla con agave Tobalá cultivado (maguey Papalometl). Este destilado ofrece una experiencia más floral y frutal, con recuerdos de higo y frutos secos, manteniendo siempre la identidad terrosa de la marca.
Una mezcla magistral de agaves (Espadín, Tobalá y Papalote) que busca la complejidad máxima. Aquí se perciben contrastes entre el dulzor del agave cocido y la robustez de las especias, creando un perfil dinámico en el paladar.
Inspirado en las tradiciones festivas, se somete a una tercera destilación con frutas locales, especias y pechuga de pavo. El resultado es un elixir untuoso con notas de nuez moscada y cáscara de naranja, reservado para momentos verdaderamente especiales.
Uno de los pilares que otorga autoridad a Montelobos es su enfoque en la responsabilidad ambiental. No solo se trata de producir un destilado premium, sino de proteger la biodiversidad. Mediante el uso de maderas de fuentes renovables y la certificación orgánica de sus cultivos, la marca asegura que su huella en la tierra sea tan respetuosa como el proceso que da vida a sus botellas.
Al elegir este destilado, el consumidor se vuelve parte de una comunidad que valora la transparencia y el respeto por las comunidades mezcaleras, honrando un legado que ha sobrevivido siglos y que hoy se proyecta con fuerza hacia el futuro.
Su calidad superior reside en el equilibrio sensorial logrado por el Dr. Iván Saldaña. A diferencia de otros, Montelobos utiliza agave orgánico certificado y un proceso artesanal estricto en Oaxaca y Puebla.
Su metodología asegura una integración perfecta entre el humo, el agave cocido y las notas herbales, evitando sabores agresivos y garantizando una pureza excepcional en cada lote.
La diferencia principal es la especie de agave y su perfil de sabor. El Espadín es el clásico oaxaqueño, equilibrado y versátil con notas ahumadas claras.
Por otro lado, el Tobalá se produce en Puebla y ofrece un perfil más dulce y floral, con matices de frutos secos y una textura diferente, ideal para quienes buscan una experiencia más compleja y aromática fuera del estándar tradicional del Espadín común.