Navarro Correas define la maestría vitivinícola argentina. Déjate seducir por la elegancia y el carácter de sus varietales.
La historia de esta bodega se remonta a 1798, cuando Juan de Dios Correas plantó sus primeras vides al pie de la Cordillera de los Andes. Sin embargo, fue Edmundo Navarro Correas quien, a mediados del siglo XX, decidió dar un paso audaz al comenzar a elaborar vinos bajo su propio nombre, marcando un antes y un después en la vitivinicultura de alta gama en Argentina. Su visión fue clara: transformar la materia prima de excelencia en piezas de arte que reflejaran la elegancia europea con el vigor del Nuevo Mundo.
A lo largo de las décadas, la bodega ha sabido mantener esa filosofía de el arte de la creación. Cada etapa del proceso, desde la selección manual de racimos hasta la paciente espera en la cava, responde a un estándar de calidad que busca la armonía sensorial. Este compromiso ha posicionado al Vino Navarro Correas como un referente indiscutido para los conocedores que valoran la consistencia y la sofisticación.
Explorar el portafolio de Navarro Correas es realizar un viaje por los diversos microclimas de Mendoza. Cada cepa es tratada con una técnica específica para resaltar sus virtudes naturales:
La excelencia de estos vinos no sería posible sin la diversidad de sus viñedos. La bodega obtiene uvas de zonas privilegiadas como Agrelo, Tunuyán y Tupungato. En estas regiones, la altitud juega un papel determinante, permitiendo que las uvas gocen de una amplitud térmica que favorece la concentración de antocianos y precursores aromáticos. El suelo pedregoso y el agua pura de deshielo terminan de esculpir la personalidad de cada racimo.
En la bodega, la tecnología de vanguardia convive con los métodos tradicionales. La utilización de barricas de roble francés y americano es un pilar fundamental para las líneas de alta gama. Este contacto con la madera no busca opacar la fruta, sino otorgarle longevidad y redondez. Los enólogos de Navarro Correas actúan como directores de orquesta, ensamblando diferentes componentes para lograr un perfil que sea fiel al estilo histórico de la marca pero con una mirada contemporánea.
El resultado es una gama de vinos que van desde los más frescos y frutales hasta los complejos Gran Reserva, diseñados para evolucionar favorablemente durante años en la botella. La precisión en el corte (o blend) es donde reside el verdadero secreto de la casa, logrando que cada etiqueta sea una firma de autor.
Disfrutar de un Vino Navarro Correas es una experiencia que se potencia con la gastronomía adecuada. La versatilidad de sus etiquetas permite maridajes memorables:
Cada botella abierta es una invitación a celebrar la vida, el arte y la tradición de una familia que entendió, desde el primer día, que el mejor vino es aquel que cuenta una historia inolvidable en el paladar de quien lo descubre.
La línea Reserva destaca por su crianza prolongada en barricas de roble, lo que aporta una complejidad única. Se perciben notas de vainilla y chocolate que complementan la fruta madura.
Este proceso garantiza un equilibrio excepcional y una estructura elegante, ideal para quienes buscan un perfil sofisticado en su mesa.
El secreto reside en la altitud privilegiada de Mendoza y sus suelos aluviales. Estas condiciones permiten una maduración lenta de la uva, concentrando sabores intensos.
La amplitud térmica de la región es fundamental para preservar la acidez natural, logrando vinos frescos pero con una gran potencia aromática.