Protege los sueños de tus pequeños con el casco infantil para moto perfecto: seguridad, confort y estilo en cada aventura vial.
¿Sabías que la cabeza de un niño requiere una absorción de impacto específica, diferente a la de un adulto, debido a su desarrollo óseo? Elegir un casco infantil para moto no es solo una cuestión de estética o de cumplir con la normativa legal; es la decisión técnica más importante para garantizar la integridad de los pasajeros más jóvenes. Un casco adecuado debe equilibrar ligereza para no fatigar las cervicales y una robustez estructural capaz de gestionar energías de impacto de forma eficiente.
Existen diversas opciones en el mercado, pero no todas ofrecen el mismo nivel de cobertura. Conocer las diferencias es vital para tomar una decisión informada:
Al buscar un casco infantil para moto, la etiqueta de homologación es el primer filtro de calidad. Actualmente, la normativa más exigente en Europa es la ECE 22.06. Esta certificación garantiza que el casco ha superado pruebas de impacto en más puntos de la calota, incluyendo test de rotación y alta velocidad, superando los estándares de la anterior ECE 22.05.
Un casco demasiado grande es casi tan peligroso como no llevarlo. Para encontrar el ajuste perfecto, sigue estos pasos:
La calota exterior suele fabricarse en policarbonato (más económico y ligero) o en fibras compuestas/carbono (mayor absorción y ligereza Premium). En el interior, busca tejidos hipoalergénicos, desmontables y lavables para mantener la higiene. La ventilación es otro factor clave: un buen sistema de canales internos evitará que el niño sufra de calor excesivo, mejorando su experiencia y concentración durante el viaje. Recuerda que el cierre micrométrico es el más común en modelos infantiles por su facilidad de ajuste y seguridad constante.
El casco debe quedar firme pero sin causar puntos de presión dolorosos.
Al mover el casco con las manos, la piel de la frente y las mejillas del niño debe moverse con él. Si el casco baila o permite introducir más de un dedo entre la frente y el acolchado, es demasiado grande y perderá efectividad en un impacto.
Existen dos factores críticos: el crecimiento y la caducidad.
Debes cambiarlo si el niño crece y el casco comienza a apretar en exceso. Además, los materiales pierden propiedades tras 5 años o después de cualquier impacto, incluso una caída accidental desde un estante, ya que la estructura interna podría estar dañada de forma invisible.