Siente la libertad en cada trayecto urbano con la frescura y el estilo inconfundible que solo un casco abierto puede ofrecerte.
¿Alguna vez has sentido que el asfalto te llama mientras el viento acaricia tu rostro en plena ciudad? Esa sensación de conexión total con el entorno es el hook que define a los cascos para motos abiertos. Aunque muchos los eligen por estética, la realidad es que su ingeniería ha evolucionado drásticamente para ofrecer un equilibrio único entre ligereza y protección especializada.
Conocidos popularmente como cascos tipo jet, estos modelos se caracterizan por cubrir la parte superior, lateral y posterior de la cabeza, dejando la zona facial y el mentón al descubierto. Esta estructura no es fruto del azar; responde a una necesidad de máxima visibilidad periférica y ventilación natural, factores críticos cuando se navega por el denso tráfico citadino.
La seguridad de un casco abierto reside en la calidad de su calota. Los fabricantes líderes utilizan compuestos avanzados que garantizan resistencia sin sacrificar el peso pluma:
Es fundamental que cualquier casco abierto cuente con certificaciones internacionales. La normativa ECE 22.06 es la más reciente y exigente en Europa, realizando pruebas de impacto rotacional que aseguran que el casco protege eficazmente ante colisiones reales. Por otro lado, el estándar DOT es el requisito básico en América, enfocándose en la resistencia a la penetración y la retención del sistema de cierre.
No todos los cascos abiertos son iguales. Algunos incorporan visores solares internos (gafas escamoteables) que protegen los ojos de la radiación UV sin necesidad de gafas externas. Otros incluyen pantallas largas que cubren hasta la barbilla, protegiendo del viento y los insectos sin perder la esencia de un modelo jet. Asegúrate siempre de que el interior sea desmontable y lavable, ya que la higiene es clave para prolongar la vida útil de las almohadillas.
Elegir un casco abierto es una declaración de principios: priorizar la comodidad y el estilo sin renunciar a la tecnología de protección que exige el motociclismo moderno. Ya sea para un trayecto al trabajo o un paseo relajado, este equipo sigue siendo el icono indiscutible de la libertad sobre dos ruedas.
Aunque son legales y ofrecen protección en la zona craneal, los cascos para motos abiertos están diseñados principalmente para entornos urbanos a velocidades moderadas.
En carretera, la ausencia de mentonera aumenta la exposición al viento y posibles impactos faciales. Para viajes largos, se recomienda optar por modelos con pantallas protectoras largas y certificaciones de seguridad actualizadas.
El casco jet es puramente urbano, enfocado en el diseño y la comodidad diaria.
Por su parte, el casco de trial es una variante técnica para competición; suele ser más ligero, con una calota que deja más espacio para la respiración y una visera superior para proteger del sol y ramas, priorizando la movilidad extrema del piloto sobre la insonorización.