Optimiza el rugido de tu motor con la excelencia de Motul. Rendimiento superior y protección total en cada kilómetro recorrido.
¿Alguna vez te has preguntado qué separa a una moto que simplemente funciona de una que domina el asfalto con una suavidad quirúrgica? La respuesta no está en el carenado ni en el diseño del escape, sino en el fluido vital que recorre las entrañas del bloque motor, manteniendo cada pieza en perfecta armonía bajo condiciones de estrés extremo.
El aceite Motul para moto no es un lubricante convencional; es el resultado de décadas de innovación técnica en las pistas de competición más exigentes del mundo. Cuando eliges esta marca, estás integrando tecnología de vanguardia diseñada para soportar presiones moleculares y temperaturas que degradarían rápidamente cualquier otro producto estándar.
Uno de los pilares fundamentales que otorga autoridad a esta marca es su famosa tecnología Ester. A diferencia de los aceites minerales básicos, los ésteres poseen una afinidad natural con las superficies metálicas. Esto crea una capa protectora persistente que se adhiere a los componentes internos incluso cuando el motor está apagado. Gracias a esta propiedad, el desgaste durante el arranque en frío, que es el momento más crítico para la vida del motor, se reduce de forma drástica.
La ingeniería de Motul entiende que no todos los motociclistas tienen las mismas necesidades. Por ello, han desarrollado segmentos específicos que garantizan que cada tipo de motor reciba exactamente lo que requiere para operar al máximo nivel:
Para aquellos pilotos que exigen lo máximo de su máquina, el Motul 7100 ofrece una base sintética enriquecida con ésteres. Es ideal para motos de alta cilindrada, deportivas y de uso intensivo. Destaca no solo por su color rojo característico, sino por su extraordinaria capacidad para mejorar la respuesta del embrague sumergido y facilitar la búsqueda del punto muerto.
La gama 5100 es probablemente la más versátil del mercado mundial. Utiliza el proceso Technosynthese, una mezcla patentada que combina bases sintéticas y minerales de alta calidad para ofrecer un rendimiento excepcional. Es la opción predilecta para desplazamientos diarios, motos de media cilindrada y rutas de fin de semana, proporcionando una fiabilidad mecánica que pocos competidores pueden igualar.
A diferencia de los motores de automóviles, la mayoría de las motocicletas modernas comparten el mismo aceite para lubricar el motor, la caja de cambios y el embrague húmedo. El aceite Motul para moto está formulado específicamente para manejar esta triple tarea sin compromisos. La certificación JASO MA2 asegura que el coeficiente de fricción sea el ideal para los discos de embrague, evitando el deslizamiento y permitiendo una aceleración lineal y segura.
En las cajas de cambios de las motos, los engranajes ejercen una fuerza de presión enorme que puede romper las moléculas del aceite, proceso conocido como cizallamiento. La estructura molecular del lubricante Motul es lo suficientemente robusta para resistir este fenómeno, manteniendo la viscosidad estable durante todo el intervalo de mantenimiento recomendado por el fabricante. Esto se traduce en una reducción notable del ruido mecánico y en cambios de marcha mucho más suaves y precisos.
Elegir el lubricante adecuado es, en última instancia, la inversión más inteligente que puedes hacer para proteger tu pasión sobre dos ruedas. Al utilizar un producto de alta gama, no solo cuidas los componentes internos, sino que transformas por completo la experiencia de conducción, logrando un motor más alegre, eficiente y duradero en cualquier escenario.
El Motul 7100 es un aceite 100% sintético con tecnología de ésteres, diseñado para motores de alto rendimiento que requieren máxima protección térmica.
Por otro lado, el Motul 5100 utiliza tecnología Technosynthese, siendo un lubricante reforzado ideal para un uso polivalente y urbano. La elección final debe basarse en el nivel de exigencia y las recomendaciones del manual de tu moto.
La tecnología Ester Core proporciona una película lubricante que se adhiere a las piezas metálicas por polaridad magnética.
Esto garantiza que, incluso tras largos periodos de inactividad, el motor tenga lubricación instantánea al arrancar. Además, permite una reducción de la fricción que mejora la respuesta del acelerador y optimiza el consumo de combustible de forma notable.