Eleva tu seguridad en cada ruta con rodilleras para moto de alto rendimiento, diseñadas para protegerte sin sacrificar movilidad.
¿Sabías que la rodilla es una de las articulaciones más vulnerables y complejas de recuperar tras un incidente en carretera? Muchos motociclistas centran su inversión en el casco, olvidando que un simple apoyo en falso o un deslizamiento puede comprometer su movilidad de por vida. Las rodilleras para moto no son un accesorio opcional; son la barrera crítica entre el asfalto y tu anatomía, evolucionando de simples plásticos rígidos a sofisticados sistemas de ingeniería biomecánica.
No todos los trayectos exigen el mismo nivel de blindaje. La elección depende directamente del entorno en el que te desenvuelvas y del riesgo de impacto o torsión que enfrentes.
Para garantizar que una rodillera realmente cumple su función, es vital verificar su homologación europea. La norma EN 1621-1 clasifica las protecciones de extremidades en dos niveles de rendimiento:
La tecnología de materiales ha permitido que las rodilleras actuales sean ligeras y altamente ventiladas. El uso de fibra de carbono en modelos de alta gama proporciona una rigidez estructural incomparable con un peso mínimo. Por otro lado, los sistemas de cierre mediante bandas elásticas de neopreno o clips rápidos aseguran que la protección se mantenga en su sitio exacto durante un arrastre, evitando que la pieza rote y deje expuesta la rótula.
Es fundamental que, al probarte tus rodilleras, verifiques que no existan puntos de presión excesiva en la zona poplítea (detrás de la rodilla) y que la pieza cubra adecuadamente la parte superior de la espinilla. La integración con tus botas también es clave: algunas rodilleras están diseñadas para ir por dentro de la bota, mientras que otras se ajustan por fuera. Recuerda que la mejor protección es aquella que es tan cómoda que nunca olvidas ponértela antes de arrancar el motor.
La diferencia principal radica en la capacidad de absorción de energía.
Mientras que las de Nivel 1 son más ligeras y transmiten hasta 35 kN de fuerza al cuerpo, las de Nivel 2 son más robustas y limitan esa transmisión a menos de 20 kN. Esto significa que el Nivel 2 ofrece una protección superior ante impactos severos, siendo la opción recomendada para altas velocidades.
Depende del diseño. Las rodilleras internas son más discretas y se mantienen fijas gracias al ajuste del pantalón técnico.
Por otro lado, las externas son ideales para trayectos cortos o urbanos, ya que son fáciles de quitar y poner sin desvestirse. Lo crucial es que posean correas antideslizantes para evitar que se desplacen en caso de una caída o arrastre prolongado.