Optimiza tu seguridad y estilo con una salpicadera trasera diseñada para resistir cualquier terreno. ¡Tu moto merece lo mejor!
Cuando circulas por pavimentos mojados o terrenos irregulares, el neumático trasero actúa como una centrífuga que proyecta agua, piedras, lodo y otros residuos hacia arriba. Sin una protección adecuada, estos elementos terminan impactando directamente en la suspensión trasera, el sistema de frenado y, por supuesto, en el propio piloto y su acompañante. Una salpicadera trasera de calidad garantiza que la visibilidad de los conductores que vienen detrás de ti no se vea afectada por la nube de spray que genera tu rueda.
La elección del material es determinante para la vida útil de la pieza. En el mercado actual, predominan tres tipos de materiales que ofrecen distintos niveles de protección y durabilidad:
El Plástico ABS es, sin duda, el más popular debido a su gran capacidad de absorción de impactos y flexibilidad. Es ideal para el uso diario en ciudad, ya que resiste bien las vibraciones constantes sin agrietarse. Por otro lado, la fibra de carbono se reserva para aquellos que buscan reducir el peso al mínimo sin comprometer la rigidez estructural, siendo la opción predilecta en motocicletas de alto rendimiento.
Finalmente, encontramos las opciones metálicas, generalmente de aluminio o acero, que son comunes en modelos custom o tipo scrambler. Estos materiales ofrecen una resistencia superior ante golpes directos de piedras grandes, aunque requieren un mantenimiento mayor para evitar la oxidación en climas extremadamente húmedos.
El mantenimiento de una salpicadera trasera para moto es relativamente sencillo pero vital. La acumulación de sedimentos puede aumentar el peso de la pieza y generar tensiones innecesarias en los soportes. Es recomendable realizar una limpieza periódica con agua a presión moderada y revisar que los puntos de anclaje no presenten fatiga del material.
Además, en entornos donde se utiliza sal para deshielo o en zonas costeras, la limpieza debe ser más frecuente para neutralizar los agentes corrosivos que podrían degradar tanto la salpicadera como los pernos que la sujetan. Un tratamiento con protectores UV puede ayudar a que los modelos de plástico mantengan su color y flexibilidad original frente a la exposición solar prolongada. Integrar este componente no es solo una mejora visual, sino una inversión en la longevidad de tu motocicleta. Al elegir el diseño correcto, te aseguras de que cada kilómetro recorrido sea más limpio, seguro y placentero, sin importar las condiciones climáticas que encuentres en tu ruta.
Para asegurar la compatibilidad, es vital verificar el diámetro del basculante y los puntos de anclaje específicos de tu unidad.
Muchos modelos son universales, pero requieren un ajuste milimétrico para evitar roces con el neumático en movimiento. Revisa siempre las especificaciones técnicas del fabricante respecto al ancho de la llanta antes de realizar la instalación definitiva.
El plástico ABS de alta densidad es la opción más equilibrada por su flexibilidad ante impactos y bajo peso.
Si buscas un rendimiento superior, la fibra de carbono ofrece máxima rigidez estructural, aunque para un uso cotidiano y protección efectiva contra escombros, el ABS sigue siendo el estándar más eficiente, económico y resistente del mercado actual.