Tequila Arette: la esencia artesanal de la familia Orendain, forjada con pasión y pureza en el corazón histórico de Jalisco.
¿Qué sucede cuando la tradición de una de las familias fundadoras de la industria se encuentra con la tenacidad de un campeón olímpico? En el mundo de los destilados premium, pocos nombres resuenan con tanta autenticidad y misticismo como Tequila Arette. No es solo una bebida; es el resultado de siglos de conocimiento heredado, destilado en una de las fábricas más antiguas de la región, donde el tiempo parece haberse detenido para preservar el verdadero sabor del agave azul.
La historia de Tequila Arette es inseparable de la destilería El Llano, ubicada en el centro de la ciudad de Tequila, Jalisco. Fundada a principios del siglo XX, esta fábrica ha sido el santuario de la familia Orendain, una de las cuatro estirpes fundamentales que dieron origen a la denominación de origen. Tras décadas de evolución, en 1986, los hermanos Eduardo y Jaime Orendain decidieron revivir las prácticas más artesanales bajo una marca que rindiera homenaje a la excelencia.
El nombre de este tequila proviene de Arete, el célebre caballo que, montado por el General Humberto Mariles, otorgó a México sus primeras medallas de oro olímpicas en Londres 1948. Al igual que aquel equino que superó todas las expectativas, el tequila que lleva su nombre se distingue por su carácter indomable y su elegancia inigualable.
Lo que diferencia a Tequila Arette de las producciones masivas es su control total sobre la materia prima. Utilizan exclusivamente agave 100% azul cultivado en sus propios campos en las tierras bajas (El Valle), donde el suelo volcánico y el clima cálido imprimen notas minerales y herbales únicas.
La marca ofrece diversas variantes diseñadas para satisfacer tanto al mixólogo exigente como al coleccionista de piezas únicas:
En una era donde el mercado se inunda de productos alterados, Tequila Arette se mantiene firme como un productor libre de aditivos. Esto significa que el color, el cuerpo y el sabor provienen exclusivamente del agave y el contacto con la madera, sin jarabes ni colorantes artificiales. Esta transparencia le ha otorgado un estatus de culto entre los conocedores y bartenders más respetados del mundo, quienes valoran la honestidad líquida en cada botella.
Disfrutar de un sorbo de este destilado es conectar con la tierra de Jalisco y con el esfuerzo de generaciones que han decidido priorizar la calidad sobre el volumen. Cada expresión es un recordatorio de que la verdadera excelencia no conoce de prisas, solo de perseverancia y respeto por el origen.
Su calidad reside en el control total de la producción. Utilizan agave propio cultivado en el Valle de Tequila, asegurando madurez óptima.
Además, mantienen procesos tradicionales en la destilería El Llano, como la fermentación en tinas abiertas y una destilación cuidadosa que preserva las notas minerales y herbales naturales, garantizando un producto 100% puro y sin aditivos artificiales.
El nombre rinde homenaje a Arete, el caballo que hizo historia al ganar las primeras medallas de oro olímpicas para México en Londres 1948.
La familia Orendain eligió este nombre para simbolizar la pasión, fortaleza y excelencia que comparten el deporte ecuestre y el arte de crear un tequila excepcional, destacando entre los mejores del mundo por su espíritu triunfador.