Explora la maestría de Tequila San Matías, donde el agave azul y la tradición de 130 años crean una experiencia sensorial única.
¿Qué ocurre cuando la paciencia de la tierra roja se encuentra con un siglo de sabiduría familiar? Tequila San Matías no es solo una bebida; es el testimonio líquido de una historia que comenzó en 1886. Al descorchar una botella, no solo liberas aromas, sino el eco de una tradición que ha sobrevivido a revoluciones y transformaciones tecnológicas, manteniendo intacta su esencia en el corazón de Ojo de Agua, en los Altos de Jalisco.
La calidad de este destilado nace mucho antes de llegar al alambique. El secreto reside en la geografía. Los campos de Casa San Matías se extienden sobre suelos ricos en hierro y minerales, donde el agave azul crece bajo condiciones climáticas que favorecen una concentración de azúcares excepcional. Esta materia prima es la base de un portafolio que equilibra lo ancestral con lo contemporáneo.
Para entender la complejidad de San Matías, es necesario observar sus métodos de producción, los cuales se dividen en procesos artesanales y técnicas de vanguardia:
A lo largo de su trayectoria, la casa ha desarrollado marcas que se han convertido en referentes globales de la industria:
Bajo la dirección de Carmen Villarreal, Casa San Matías no solo se enfoca en la excelencia del producto, sino también en la sostenibilidad y el bienestar de su gente. Ser una de las destilerías familiares más antiguas de México implica una responsabilidad social que se refleja en cada botella, garantizando que el legado de Don Delfino González continúe inspirando a las nuevas generaciones de conocedores.
Cada sorbo de este tequila es una invitación a recorrer la historia de México, desde el vigor de sus tierras hasta el refinamiento de su artesanía. Explorar su gama es sumergirse en un mundo de texturas sedosas y aromas que narran la evolución de una industria que nunca olvida sus raíces.
Su distinción radica en ser el pionero de la categoría extra añejo en México.
Su proceso de maduración de 3 años en barricas de roble americano seleccionadas le otorga un perfil excepcionalmente sedoso, con notas profundas de chocolate y avellana que lo elevan por encima de los estándares industriales comunes.
La Tahona es una piedra volcánica que tritura el agave sin desgarrar excesivamente las fibras.
Este método artesanal preserva los aceites esenciales y la dulzura natural del agave cocido, resultando en un tequila con mayor complejidad aromática y una textura en boca mucho más robusta y mineral.